lunes, 15 de febrero de 2010

Dis-función estética...

Si me le vendí me paga, porque a nadie le fío...

Ella habla y yo la escucho. Se detiene impávida frente a los senderos...festones y balcones engalanados de carnaval la ven y me envidian...ella habla. Y yo la escucho. Me mira y se pierde, o me lo dice...todas las mentiras me gustan, las de ella...ella habla...las mentiras mías ya no las creo...y yo la escucho. Camina de vereda a vereda acunando toda mi inseguridad, mi sexo, mi semen, mis ojos, mis caricias...ella camina y yo la observo, la devoro...ella habla y yo la escucho.

Me viene a buscar de noche en un rincón de su cama...todo vuelve a ser como cuando uno es niño...jugar por jugar, no terminar nunca de buscar trampas y engaños para ser el menos advertido, tomar su cuerpo hasta que se desgaste de sentirse amada, gozar del placer ajeno y sufrir con el malestar del alma empotrada dentro de mi...y capaz si las destrezas de la muerte se opaca en su labor diaria de buscar gente mas importante e imprescindible que yo (porque gracias a Dios todos los días muere gente mas importante e imprescindible que yo) me detendré interminablemente a sobornar sus deseos con mis ojos y mis manos...

Y todo vuelve a ser como cunado uno es niño...recorrer su cuerpo detenido por las brisas de las camas con mis labios secos, entender que el precipicio que me muestra, le tema mas ella que yo...argumentar pausado e intranquilo con pesadas disertaciones de gemidos y orgasmos porque mi amor es verdadero...hasta que se duerme... y calma sus miedos con el escudo estrecho y fuerte de mi pecho...ella habla y yo la escucho.

De sobras se lleno el desván de mis inquisiciones a sus pasados, a sus amantes, a sus historias, a sus detenidas intrigas sobre las malditas inquietudes, a sus destellos de amor eterno, a sus miedos compartidos, a sus miedos que no dice...ella habla y yo la escucho.
Ella habla y yo la escucho....

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