Ayer soñaban las caracolas con ojos entreabiertos.
El sol calentaba diminutas horas de placer colgadas de sus parcos caparazones, y la arena jodía aún más,que el viento en sus rostros magullados.
Saladas las aguas, el hervidero era un putero de nenas floriponas llevadas de la mano por la macoña.
Salían a pispiar en el horizonte un buque pesquero que las confundiera con salmones a estas pequeñas caracolas gigantes y asi cambiar la suerte y morir en algun plato blanco de dimensiones exageradas.
En la desintoxicada pradera de olas perfectas, los culos bailaban llevados por el chill out,comprobando asi, que las comillas son sombrillas para explosiones… a veces dejaban de jugar por perder el juego ante el miedo de la tarde. Cada una lloraba en silencios largos ante losmeditantes externos del bullicio veraniego.
Me tope con las caracolas.
Todas coloridas con formas de veneno, con círculos concéntricos a la desesperación, sínodos de alta mar velaban impacientes la hora de la aurora y los hombres, los mortales menos mixtos que Calixto, deseaban menos amor cortés y desnudar fresas a mordiscos.
Estrellas rellenas de cielo cayeron en la noche alfombrada de oscuridad. Todos giraron las cabezas agradeciendo las horas de sol, desvirgando ojos de luna cuarto menguante para poder fornicar con por lo menos, el consentimiento de algún Dios.
Los mendrugos de cuerpos y deseos caían frente a las caracolas, que excitadas por la noche carcomían su caparazón con vulvas comestibles y reflejos de amor…reptaban zigzagueando la desidia, se alborotaban antes de pararse, y los miembros jugaban misterios.
La luna, tan puta como cualquiera de nosotros, nos miraba deseosa, pronta para bajar vestida de blanco entre la espuma, la arena y yo…
Y fue así que nos acostamos…yo con ella, el cielo sin luna y las caracolas mutadas en hembras solo y solo si, hasta que saliera el sol.
jueves, 19 de enero de 2012
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