Expectativas simples de esas noches donde nada pasa. Unos silencios de menos y muy pocas palabras de más…el camino idéntico al habitual. Alcohol, poca droga, mucho tabaco que siempre sana o distrae, y una desmesurada condición de outsiders…y para peor la puta noche abierta de piernas para mi.
Allí donde el señor corta el bacalao descansamos un poco antes del tercer anillo. Había algunos que el noveno le sentaba bien, pero decidimos no hacer exclusiones…entre la indiferencia y la traición preferimos desubicarnos aún mas y desembocar en los deseos nunca dichos, quizás nunca sentidos.
Cartitas de la nada cual sinfonía de retazos, puertas “freak” y cerveza cara, para vestirme de eso que no soy, para disimular la falta de coordenadas, para encaramar tanto despliegue de ínfulas de macho herido y no dejar de ser el centro…posturas improvisadas para dejar de ser aquello: un outsiders.
Siete a.m…la mañana estaba insoportable, los recuerdos no eran tales todavía. Era todo un presente cataléptico dando pocas señales de austeridad, codiciando demasiado aquellas largas horas de caminata con destino “ruido”…fornicando las plegarias de la luna nos separamos…cada uno volvió a ser el de no se sabe cuando…yo no deje de ser un outsiders ni mucho menos…pero entre medios de los ranchos me hice hoja…la humedad y la lluvia me hicieron mas pesado…pero el viento de un verano fuera de fecha me remontó y me llevó…gracias!
jueves, 19 de agosto de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
