El agua cae
despilfarrando huellas en la arenilla
el reloj de arena dejó caer su vientre
así como el destino
deja ver
en las peores noches
su flor.
Me agazapo entre las luces
las baldosas
los cordones
todos grises
todos tan similares,
soy un simio recurrente
en el circo de estor mares
Ayer dormía con la querella de decir
lo que nadie tiene idea
de cuanto valen mil secretos.
Hoy balbuceo entre sueños
las miserias más humana
que no son para nada las mas limpias
que no son lo que en tu cama
vos llamas vacilación.
Sigue cayendo el agua
casi tan parecida a la llovizna
nada mas ni nada menos
que la infamia…
muchas gotas
poco agua
el tiene goteras
y mis manos
no sostienen los paraguas.
jueves, 19 de mayo de 2011
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